SOCIAL Y HUMANO
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Perspectivas creativas y crónicas visuales de eventos que hacen historia. En construcción príximamente.
CASTEL DE CABRA
| AUDIOGUÍA
Haste el año 2000
Los peirones (también llamados pilones en otras zonas de Aragón) son uno de los elementos más bonitos, tradicionales e icónicos de la arquitectura popular turolense.
Las palabras “peirón» y “peirones» se emplean en nuestra tierra, pueblos y comarcas aragonesas, para nombrar los pequeños y sencillos monumentos asentados en las afueras de los pueblos y en los cruces de caminos. Son palabras sinónimas a las de “crucero» y “cruceros”, de otras regiones. No están reconocidas en el diccionario de la Lengua Española, al menos hasta la vigésima primera Edición de la Real Academia Española que yo manejo. Sin embargo, su sinónima “pilón” si está recogida en el “Diccionario del uso del español de María Moliner – Edición abreviada – Gredos 2008. Para nuestra gran filóloga y lexicógrafa aragonesa de Paniza – Zaragoza -, la palabra “pilón”, significa “pilar, columna o poste colocado como señal o para otra cosa”. Y así usábamos esta palabra cuando yo iba a la escuela del pueblo: al salir de la clase decíamos : vamos a jugar a las eras del pilón del Collado, que era el peirón de los Apóstoles del que luego hablaremos. Eran la señal para seguir el camino y cruzar las montañas cuando había nieve o niebla. Tenían y tienen además una intención religiosa, la de hacer a su paso y en cada parada ante los mismos, una oración de acción de gracias o invocación de ayuda al Señor.
En el ámbito de nuestra Parroquia son siete, los peirones que tenemos: Nuestra Señora del Pilar, San José, San Roque, los Apóstoles, las Ánimas, San Miguel y Santiago. Los seis primeros han sido renovados pues también habían sido destruidos en 1936. Sólo el de Santiago es nuevo, reciente, dado que lo pusimos e inauguramos con motivo de la llegada del año 2000, con el pensamiento puesto en los horizontes esperanzadores del tercer milenio de nuestra era,
Peirón de Nuestra Señora del Pilar. Está situado a la entrada izquierda al pueblo, desde Montalbán – carretera nacional 22, a la subida inicial del camino de la aldea. Construido en tres piezas de granito que trajimos desde Olmedo – Valladolid -. Ante el mismo se festejan las fiestas del Pilar, con oraciones y con las flores que los fieles dejan allí.
Peirón de San José. Está colocado en la esquina de la pared donde siempre estuvo, movido a ella por haber construido las nuevas escuelas junto a su lugar anterior. Compuesto de tres piezas de mármol, es regalo de la familia y amigos de Chaveli, de Barig-Valencia, a baldosa con San José durmiente es cerámica de Muel, regalo de Consuelo, viuda de Almale, al igual que las de los demás peirones.
Peirón de San Roque. Es el peirón más popular del pueblo, tal vez por su situación junto al río y por la novena tradicional que se celebra cada año por su fiesta que sigue a las patronales de la Virgen de Agosto. Este peirón fue el único que no se destruyó en 1936, de modo que es el mismo de siempre, salvo que quitaron y se llevaron la imagen del santo y cruz. La nueva imagen es regalo de los vecinos de la propia calle y la cruz, como la de todos los peirones, es aportación de nuestro amigo, ya fallecido, Julián Fuertes Marcuello, quien como hijo de Daroca, hizo posible que los trabajos de forja fueran de los artesanos de esta ciudad de los Corporales.
Peirón de los Apóstoles. Como guía de caminantes este peirón es y ha sido en el tiempo, el más significativo de todos. Está situado cerca de su sitio de siempre, pues no pudo ser puesto en su lugar, del cual parten varios vaminos: a Palomar, a Adobas y la Cascada y a la venta de Arriba. Termina con una hermosa cruz de forja, obra del herrero de Torre de las Arcas, Pedro Ortiz, que atendía también al herraje de las caballerías y la fragua de Castel.
Peirón de las Almas. Se encuentra este peirón yendo por el camino de Adobas, por el Jaraiz justamente al llegar a lo alto de Villaralgo. Mi abuela nos recomendaba siempre cuando íbamos a la Cabezuela y Adobas, que al pasar por allí mirásemos al peirón y rezáramos por las “almicas” del purgatorio, decía ella. Y así lo hacíamos. Su restauración ha sido feliz, pues la nueva cerámica de Muel es fidelísima al original anterior.
Peirón de San Miguel. Es el peirón más novedoso, salvo en su nombre, de todos los restaurados; poque es totalmente diferente al original anterior. Está situado en la bifurcación del camino de Villaralgo en tres ramales: el que sigue para el río Adobas y la ermita de la Magdalena; el que sigue hacía la izquierda, para la Cabezuela, la Cascada y los Tollos; y el ramal que va continuando hacia la derecha por el Molino Bajo, el aljezar, el batán y Balaguer.
Peirón de Santiago. Es el nuevo peirón, esperanza al futuro del tercer Milenio, erigido el 2000 y plantado a la salida del pueblo, al oeste, carretera nacional 211. Se trata de un bloque de granito de las canteras de Ávila, labrado en una sola pieza, con diseño de caminante que nos orienta al Sepulcro del Apóstol en Compostela, para animarnos a seguir siempre hacia Él, sin miedo, con ilusión y con amor.
Mas si modesto es el valor material de los monumentos del itinerario descrito, grande es sin embargo el valor humano y espiritual que el hecho de su reconstrucción encierra. Es cual un milagro el cambio evolutivo sucedido en la comunidad; pues si en aquellos ya lejanos y aciagos días de 1932 y 1936 y por influencias extrañas se atentó conta la Iglesia, se prendió fuego a sus tesoros y se arruinaron y destruyeron sus ermitas y peirones; ha sido ahora, cuando sin oficialismo alguno, de modo privado, y con la participación de toda la población, de todas las familias del pueblo, y la generosa ayuda de tantos amigos incluso de Iberoamérica, hemos podido reconstruir lo destruido y revivir de modo auténtico la religiosidad, espiritualidad y hermandad de nuestra Comunidad Parroquial.
Son los peirones ahora, la oportunidad de encuentro, en un pacífico y humilde itinerario de oración.
Octubre 2017.
Juan José Sanz Jarque – Académico de Número de la Academia Aragones de Jurisprudencia y Legislación – Director del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala.
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